Redacción Ciencia, 2 abr (EFE).- La ciencia da un paso más para confirmar que los virus que afectan al sistema nervioso pueden influir en la demencia: un estudio recogido en la revista Nature confirma que la vacuna del herpes zóster redujo un 20% el riesgo de desarrollar esta enfermedad neurodegenerativa en un grupo de mayores.
El herpes zóster, una infección vírica que produce una dolorosa erupción cutánea, entre otros, está causado por el mismo virus que causa la varicela.
Cuando una persona contrae la varicela, el virus permanece latente en las células nerviosas de por vida y, conforme se va debilitando el sistema inmunológico con la edad, el virus latente puede reactivarse y causar herpes zóster.
Para evitarlo existe una vacuna que contiene una forma atenuada del virus, y los autores del estudio, afiliados a varios centros estadonidenses, austriacos y alemanes, llegaron a los resultados que produjo en un grupo de personas mayores en Gales, Reino Unido.
Allí, comenzó un programa de vacunación en 2013 para personas que tuvieran 79 años. Solo con esa edad exacta podían optar a la vacuna dado el suministro limitado de dosis.
Años después de que comenzase ese proceso de inmunización, los investigadores analizaron el historial médico de más de 280.000 personas que en 2013 no padecían demencia. De ellas, una parte recibieron la vacuna y aunque tenían 79 años apenas estaban a una o dos semanas de cumplir los 80; y la parte no pudieron acceder a ella porque cumplieron los 80 una o dos semanas antes de que comenzase la vacunación.
Las edades de los miembros de uno y otro grupo, vacunados y no vacunados, variaban menos de un mes.
Protección contra la demencia
El análisis de los datos siete años después, cuando estas personas ya contaban con 86 u 87 años puso de manifiesto que la vacuna redujo la aparición de herpes zóster en aproximadamente un 37% para quienes recibieron la vacuna, un dato similar al que habían dado los ensayos clínicos de la misma.
En 2020, uno de cada ocho personas del grupo de control (280.000 personas), que para entonces tenían 86 y 87 años, había sido diagnosticado con demencia, pero los investigadores vieron que quienes recibieron la vacuna contra el herpes zóster tenían un 20% menos de probabilidades de desarrollar demencia que los no vacunados.
“Fue un hallazgo realmente sorprendente encontrar esta señal protectora en la vacuna”, afirma el autor principal del estudio, Pascal Geldsetzer, investigador médico en la Universidad estadounidense de Stanford en un comunicado de este centro.
Mayor respuesta en las mujeres
Los científicos buscaron por todas partes otras variables que pudieran haber influido en la reducción del riesgo de demencia, sin encontrar nada significativo.
Lo más llamativo fue que la protección de la vacuna del herpes frente la demencia era mucho más pronunciada en las mujeres que en los hombres.
Esto puede deberse, según los autores, a que las mujeres, por lo general, tienen una mayor respuesta de anticuerpos a la vacunación y/o a que el herpes zóster es más frecuente en las mujeres que en los hombres.
Aunque ya había habido estudios previos relacionando la vacuna contra el herpes zóster con tasas más bajas de demencia, se trataba de investigaciones de asociación hechas solo con personas vacunadas, que generalmente son aquellas que tienen a preocuparse más por su salud y se cuidan más, practicando más deporte o evitando el sobrepeso, advierten los investigadores.
“Ese tipo de estudios han tenido un sesgo importante porque se fijaban solo en personas vacunadas y éstas tienen conductas sanitarias diferentes a las den quienes no se vacuna. Nuestro estudio tiene en cuenta a unas y otras por lo que es más sólido para extraer conclusiones”, señala Geldsetzer.
Más investigación
En los últimos dos años, los autores han contrastado los resultados obtenidos en Gales con los de los registros sanitarios de otros países, como Australia, Nueva Zelanda o Canadá, que tuvieron un sistema similar de implantación de la vacuna contra el herpes zóster, observando el mismo efecto.
El estudio constata la eficacia de la vacuna del herpes administrada en 2013 frente a la demencia, no su versión más actualizada usada en los últimos años. Tampoco ahonda en la vía mediante la cual la vacuna, si lo hace estimulando el sistema inmunitario en general, reduciendo las reactivación del virus o mediante algún otro mecanismo.
“Necesitamos recursos para seguir profundizando en este hallazgo porque podría abrir vías de prevención importantes”, concluye Geldsetzer.
Los hallazgos de este estudio “apoyan el papel potencial que tienen las infecciones virales en la enfermedad de Alzheimer y en otras formas de demencia”, y la necesidad de “invertir más en investigar el rol de los agentes infecciosos como posibles causas de enfermedades neurodegenerativas”, señala Alberto Ascherio, profesor de Epidemiología en la Universidad de Harvard en una reacción recogida por Science Media Centre.