¿Un pacto de Estado será la solución a los incendios? Claves para que la medida sea eficaz

Imagen del incendio que quema Fasgar (León) desde el pasado 8 de agosto. EFE/ J. Casares

Madrid, 29 ago (EFE).- Los megaincendios son «la respuesta de los ecosistemas al cambio global», asegura el ingeniero de Montes Víctor Resco de Dios, quien advierte de «los cambios drásticos» que impone esta «nueva realidad climática» para la adaptación ambiental, tras desgranar para EFE las claves para que un pacto de Estado contra el cambio climático como el que propone el Gobierno sea efectivo.

El experto en ecosistemas terrestres, catedrático de Ingeniería Forestal y Cambio Global en la Universidad de Lleida destaca siete aspectos que deberían incluirse en dicho pacto para que cumpla sus objetivos. Entre las medidas propuestas están las siguientes:

1 .- Cultura de riesgo y autoprotección. La ciudadanía debería ser consciente de los riesgos a los que está expuesta, saber autoprotegerse y reaccionar frente la emergencia climática.

Entre otros aspectos es necesario el desarrollo y publicación de una cartografía de riesgo, con mapas de zonas “inflamables” (equivalente a mapas de zonas inundables) y que concrete puntos de reunión, vías de escape y evacuación, dado que muchas personas viven o veranean en «ratoneras sin escapatoria» en caso de incendio, sin ser conscientes de ello.

2.- Prevención y actividad forestal. Es necesario planificar y ejecutar obras de prevención a escala de macizo, aparte de la necesaria protección municipal y a escalas más locales; promover mosaicos de vegetación o “cortafuegos productivos”, que son zonas que combinan distintos tipos de vegetación y permiten casar la rentabilidad de la explotación (castañas, cultivos, olivos…) con la preservación de la biodiversidad y las zonas de escasa inflamabilidad, de baja carga de combustible, sobre todo en puntos críticos.

Asimismo, implementar un ambicioso programa de quemas prescritas, la versión ingenieril de las quemas tradicionales de los pastores, para disminuir la carga de combustible en los montes.

3.- Sistema de alertas. Habría que poder avisar preferentemente 72 horas antes del advenimiento de condiciones adversas para preparar tanto a los dispositivos de extinción como a la población sobre posibles evacuaciones o confinamientos. Este sistema tendría que desarrollarse por expertos en incendios forestales a partir de datos que puedan aportar agencias como las meteorológicas o estadísticas.

4.- Gestión de la emergencia. Los incendios actuales requieren de unidades de inteligencia avanzada. «Resulta paradójico» que a nivel internacional se haya implementado el mecanismo FAST que permite ese apoyo en inteligencia a países terceros, pero una estructura parecida aún no se ha aplicado a nivel nacional.

A largo plazo, el pacto de Estado debe velar por la homogeneización de elementos comunes en los dispositivos de extinción; se debe mejorar la formación del operativo a todos los niveles, las condiciones laborales es otra de las tareas pendientes.

5.- Restauración. Se debe favorecer el establecimiento de vegetación adaptada al clima futuro que se prevé para cada zona, aun cuando implique pérdida de superficie de bosques cerrados o incorporación de vegetación no autóctona, según el catedrático. Se necesitan unidades de inteligencia que tomen decisiones rápidas sobre cómo abordar la restauración y agilizar los procedimientos para contratar con urgencia obras de restauración para evitar las pérdidas de suelo.

6.- Legislación y fiscalidad. Se debería disminuir la carga burocrática que afronta el sector primario y, en particular, las actividades sobre prevención de incendios y fomentar con incentivos fiscales la actividad rural y su rentabilidad.

7.- Ciencia e innovación. Habría que incentivar la innovación facilitando acceso abierto a datos y previsiones meteorológicas y otros datos financiados con dinero público; además, dotar a los medios de extinción de capacidad para mapear el avance de los incendios a tiempo real.

Según los cálculos del experto, en una primera aproximación la dotación presupuestaria para aplicar estas y otras medidas estaría cerca de los 3.000 millones de euros, menos de la mitad del coste en extinción este año por incendios. Pero lo importante, a su juicio, es que un pacto de Estado habría evitado gran parte de la pérdida de vidas humanas y del coste ambiental y de infraestructuras de tanto fuego.