Barcelona, 1 abr (EFE).- El Centro de Supercomputación de Barcelona (BSC-CNS) cumple veinte años de existencia en los que ha participado activamente en la evolución experimentada por los supercomputadores y, del primer MareNostrum construido con microprocesadores convencionales, ha pasado a tener un supercomputador cuántico.
El veinte aniversario del Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) ha recordado su aniversario mediante un tuit en la red social X, en el que expresa su satisfacción por “haber contribuido durante dos décadas al impulso de la ciencia y la mejora de la sociedad a través de la supercomputación”.
Añade, asimismo, que han podido “recorrer este camino gracias a un equipo humano excelente y al apoyo incondicional de nuestros patronos: el Ministerio de Ciencia, el Departamento de Investigación y Universidades de la Generalitat y la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC)”.
“Muchas gracias por la confianza”, indica el BSC antes de puntualizar que “veinte años no es nada… esto acaba de empezar”.
Ubicado en la antigua capilla de la Torre Girona de la UPC, muy cerca de la avenida Diagonal de Barcelona, el BSC ha pasado de tener la primera versión de uno de los supercomputadores más potentes de Europa, el MareNostrum, instalado en 2004, a inaugurar a principios de este año el primer supercomputador cuántico construido con tecnología 100 % europea.
En los 20 años que han transcurrido desde que el Gobierno de España e IBM firmaron el acuerdo para el desarrollo de la primera versión del supercomputador MareNostrum, el BSC ha pasado también de ser una institución emergente formada por unas pocas decenas de trabajadores a convertirse “en el mayor centro de supercomputación de Europa”, precisa el BSC en un documento de balance de este tiempo.
Esto ha posibilitado que actualmente el BSC disponga de una plantilla de más de mil personas, y que durante estos veinte años haya creado casi 400 tecnologías -entre patentes (57), software (252), hardware (25), metodologías (17) y datasets (47)-, además de 41 colaboraciones con empresas del sector privado.
Del BSC, explica este centro, “han surgido también algunas de las empresas emergentes más innovadoras del panorama tecnológico español, con una docena de ‘spinoffs’ aparecidas durante estas dos décadas en ámbitos tan diversos como la creación de réplicas digitales de órganos humanos o el uso de ultrasonidos para detectar el cáncer de mama”.
También procede del BSC “la implementación de sistemas de seguridad en tiempo real para aviación y automoción, el desarrollo de soluciones para gestionar el impacto de los riesgos volcánicos o el diseño de procesadores de código abierto”.
Estas empresas y tecnologías surgidas del BSC han sido capaces de generar, concreta el centro, “180 nuevos puestos de trabajo cualificados” así como “conseguir inversiones por un valor total superior a 25 millones de euros y de transferir 36 nuevas tecnologías diseñadas para solucionar problemas de la sociedad y mejorar la vida de los ciudadanos”.